La paciencia de Dios
Google Image ¿No amas al apóstol Pedro? En la lectura del evangelio de Mateo utilizada en una liturgia católica reciente, Pedro presencia – junto con Santiago y Juan – la transfiguración de Jesús. En la historia, Jesús conduce a los tres a una montaña donde se transfigura ante ellos. “Su rostro resplandecía como el sol,” escribe Mateo, “y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. Justo entonces aparecieron ante ellos Moisés y Elías, hablando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: ‘Señor, qué bueno es que estemos aquí. Si quieres, haré tres enramadas: una para ti, una para Moisés y una para Elías.’ “Mientras todavía hablaba, una nube luminosa los cubrió, y una voz desde la nube dijo: ‘Este es mi Hijo, a quien amo; con él estoy bien complacido. ¡Escúchenlo!'” Los tontos se precipitan La escena y la propuesta apresurada de Peter me recuerdan al antiguo dicho, atribuido al poeta Alexander Pope: “Los tontos se precipitan donde los ángeles temen pisar”. No estoy diciendo que Peter se...